Lavar almohadas: Trucos para una buena limpieza

Cómo lavar almohadas: Trucos para una buena limpieza

Las almohadas son, junto a un buen colchón, piezas esenciales para un sueño de calidad. Muchas veces pensamos que una funda protectora basta para mantenerlas en buenas condiciones pero lo cierto es que con el paso del tiempo se hace necesaria una limpieza exhaustiva y, sobre todo, desinfectante. Además, teniendo en cuenta el material del que se trate, atiende a estas instrucciones de cómo lavar las almohadas y los trucos para una buena limpieza.

¿De verdad puedo lavar mi almohada?

La respuesta a esta pregunta tendrás que consultarla, nunca mejor dicho, con la almohada. No, no tienes que esperar 8 horas de reparador sueño para decidirte a lavarla, es la propia almohada la que trae una etiqueta en la que aparecen los símbolos de lavado que informan de 3 posibles opciones:
1. Lavar la almohada a máquina. En esta tipología suelen encontrarse almohadas de plumas y sintéticas.
2. Lavar la almohada a mano.
3. No lavar la almohada con agua o no mojar bajo ningún concepto.
Si tu almohada está entre las 2 primeras posibilidades, sabrás que ha llegado el día de su lavado cuando retires la funda y empieces a ver que esta empieza a amarillear o aparecen ligeros cercos redondeados. Aunque una óptima fecha aproximada de 6 meses es la aconsejada en caso de que la almohada esté cubierta por una funda protectora, una inspección visual y olfativa de la superficie, la mejor prueba de que ya es hora de lavarla.
Si tu almohada está en la opción 3, es porque probablemente no lo necesita, ya que pertenecen a un tipo cuyo material ya contempla la posibilidad de un mantenimiento sin agua y basta con lavar su funda.

Por qué lavar tu almohada

En primer lugar por tu salud. Aunque es conveniente cubrirla con una funda protectora extraíble para su lavado, nos sorprendería saber lo que supone, en términos de salud, apoyar la cabeza sobre este soporte noche tras noche. Al hacerlo, vamos depositando restos de piel, cabellos y humedad proveniente de la transpiración y la saliva.
Todos estos restos corporales son un ejército de enemigos de la higiene. Por mucho que lavemos a menudo los textiles que protegen la cama, los ácaros del polvo y la suciedad van traspasando las fundas de almohada, la protectora y la del juego de sábanas como mínimo, hasta llegar a su núcleo.
No lavar las almohadas siempre ha parecido algo “normal” pero nos pueden durar más y vamos a dormir de manera más segura y saludable si no lo hacemos en un posible foco de bacterias, virus e incluso de hongos, algo muy perjudicial para el desarrollo de alergias y afecciones respiratorias y de la piel. Además, luego está la cuestión de las manchas si es que la almohada no contó desde el principio con una funda protectora o si eres de estas personas a las que desayunar en la cama le resulta uno de los mejores placeres del fin de semana.

Cómo lavar la almohada de plumas

Siempre echando un vistazo a las indicaciones del fabricante, las almohadas de plumas que se pueden lavar en la lavadora han de seguir algunos pasos para que su firmeza y apoyo mullido sea el mismo de siempre:
• Si tiene manchas, puedes frotar la superficie con un cepillo ligeramente mojado en lejía diluida en agua, siempre sin traspasar el núcleo donde se alojan las plumas.
• En la lavadora, es mejor lavar dos almohadas juntas e introducir entre ellas dos o tres pelotas de tenis limpias o, si están usadas, envueltas en plásticos. De esta manera contribuiremos a no apelmazar las plumas. Elige un programa de lana/delicado no a más de 40 grados y no centrifugues si tienes una secadora. En caso de centrifugar, hazlo a bajas revoluciones y finaliza este proceso al aire extendiendo las almohadas en posición horizontal durante una época calurosa para evitar en su interior la formación de hongos. Utiliza siempre un detergente para ropa delicada.
Secado. Mira la información en la etiqueta sobre este procedimiento pero lo normal es que, de admitirlo a máquina, el secado se prolongue a baja temperatura durante al menos 1 hora. De todas formas, el mejor sistema es comprobar que las plumas no estén apelmazadas por la humedad por lo que abre la secadora cada 15 minutos y sacude las plumas para soltarlas.
Antes de lavarlas, observa si las almohadas pierden plumas y cose la costura por la que se filtran.
Si la almohada sólo puede lavarse a mano y secarse al aire libre, hazlo en época de calor para que no quede humedad en el interior y sacude su interior de vez en cuando, tal y como en el secado a máquina. En caso de no admitir agua, observa la etiqueta y consulta a un profesional de la tintorería.

Cómo lavar la almohada de látex

El látex es susceptible de ser lavado pero cuidadosamente. Casi con toda seguridad, la etiqueta va a recomendarte su limpieza en un servicio de tintorería o a mano aunque de manera no intensa. Es decir, sumérgela en agua durante un corto espacio de tiempo y lávala con un detergente delicado sin frotar demasiado. Extiéndela para su secado en la sombra y reduce el líquido absorbiéndolo con papel de cocina.

Cómo lavar la almohada de viscoelástica

Estas almohadas no se pueden lavar con agua pues se estropea de inmediato su material, perdiendo las propiedades ergonómicas y de sujeción y, al igual que suele ocurrir con las de látex, sus materiales están fabricados con componentes hipoalergénicos que evitan la aparición de bacterias y ácaros, por lo que no se hace necesario su lavado con agua.
Retírales la funda y aspíralas con frecuencia y, de tener alguna mancha, frótala suavemente con un algún producto que te recomiende el fabricante. Para no llegar a este punto, porque cualquier atisbo de humedad no ayuda nada a su mantenimiento, pregúntate con qué frecuencia retiras la funda protectora para lavarla.
Cuidar tu almohada es cuidar tu salud. En bastantes ocasiones olvidamos su mantenimiento y limpieza pero recuerda que todas las noches apoyas la cabeza sobre ella para tener tus mejores sueños. Ahora sí la puedes rescatar con estos consejos de cómo lavar almohadas: trucos para una buena limpieza.