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¿Por qué tengo pesadillas constantemente? 

En francés pesadilla se dice cauchemar, es decir,diablo que aprieta”. De hecho, la vivencia realista de las pesadillas es, como su nombre indica, pesada e incluso angustiosa si despertamos inmediatamente por una. Aunque el contenido no se puede interpretar, sí es cierto que las pesadillas frecuentes son indicadores de trastornos médicos de importancia considerable. Por qué tengo pesadillas constantemente es una pregunta muy positiva que te puedes hacer en el caso de experimentarlas más de una vez por semana.

Causas de las pesadillas

Aún no se sabe exactamente por qué tenemos pesadillas. De hecho, no todas las personas somos iguales en esta cuestión: algunas no las tienen nunca, mientras otras sólo en edad temprana y el resto, durante toda la vida. Eso sí, a pesar de tener un carácter genético, no hay duda de que su aparición, frecuencia y recurrencia se relacionan directamente con sucesos vitales impactantes y un ritmo de vida altamente compatible con el estrés.

No obstante, soñar pesadillas más de una vez a la semana se explica por trastornos médicos relacionados con el sueño, el ánimo o la ingesta de ciertos medicamentos. En muchas lenguas, se utiliza la palabra pesadilla como metáfora de una experiencia diurna amenazadora y angustiosa. Pues bien, las pesadillas constantes son la cara visible de un problema del que no somos conscientes, el cual incluso es probable se agrave por un mal descanso. De hecho, el miedo a sufrirlas respectivamente puede llegar a retrasar sustancialmente la hora de irnos a la cama e incluso provocar insomnio por ansiedad. Abordemos a continuación qué alteraciones hay detrás de las pesadillas repetidas.

Pesadillas y problemas médicos

El trastorno por pesadillas es en sí un problema médico con entidad propia pero, sin duda, está vinculado a algunas enfermedades psicológicas. Todavía no se sabe exactamente cómo funciona la causa-efecto de las pesadillas aunque sí está clara su función adaptativa respecto a estímulos excesivamente estresante para el organismo. De hecho, es conveniente tenerlas en cuenta pues nos alertan como pródromo o señal inicial de otra enfermedad, lo que nos ayuda a iniciar un tratamiento temprano. Estos son algunos desórdenes médicos que tienen a las pesadillas como uno de sus síntomas:

  • Trastorno de estrés postraumático (TEP). Si bien esta condición se asocia a personas que han tenido experiencias que suponen poner en peligro la supervivencia, el TEP y las pesadillas recurrentes se dan sin que el evento sea un riesgo mortal en sí mismo. Por ejemplo, la muerte de un ser querido puede desencadenar ambos trastornos.
  • Depresión y ansiedad. Episodios graves de depresión y ansiedad están relacionados con una alta frecuencia de pesadillas, probablemente porque para nuestro cerebro es difícil gestionar las emociones derivadas de estos desequilibrios anímicos.
  • Trastornos del sueño como la apnea y narcolepsia. Estos trastornos pueden tener asociados síntomas como las pesadillas, aunque no se conoce con exactitud el mecanismo que vincula a estas alteraciones. Efectivamente, el despertar repentino que se produce en la apnea puede venir acompañado de sensaciones de asfixia, pánico y jadeos, lo que es posible confundir con una pesadilla.
  • Asma y dolor crónico. Las personas que padecen estas enfermedades se despiertan más, lo cual puede llevarlas a tener un mayor número de sueños inquietantes.
  • Fármacos. De entre una numerosa lista de tipos de medicamentos, algunos pueden producir pesadillas: antidepresivos, analgésicos y opiáceos como la morfina, antihistamínicos, anti-epilépticos, anti psicóticos, retrovirales, fármacos utilizados en cardiología y Parkinson, entre otros. Además, la suspensión brusca de opiáceos para el dolor y somníferos también pueden producirlas.

 Abstinencia brusca de sustancias que producen adicción, tales como el alcohol y las drogas.

Cómo evitar las pesadillas

Los consejos para evitar las pesadillas y conseguir tener un buen descanso no son otros que los que podemos seguir en general para cualquier problema de salud. Prestar atención al sueño es insuflar bienestar a nuestro organismo, lo que repercute en una evolución positiva de otros posibles trastornos.

Estas son algunas recomendaciones que ayudan a que los malos sueños no aparezcan:

  1. Mantener una adecuada higiene del sueño, es decir, levantarse y acostarse a la misma hora, evitar utilizar dispositivos electrónicos antes de acostarse, cenar alimentos ligeros y mantener la temperatura del dormitorio entre 15 y 22 grados, según la época del año.
  2. Evitar el alcohol, el exceso de café, los sedantes y el tabaco. Si fumas, no lo hagas hasta tres horas antes de acostarte ya que el tabaco es excitante.
  3. Hacer ejercicio de manera frecuente.
  4. Cultivar actividades que nos gusten y dedicar tiempo al ocio.
  5. Conocer diferentes técnicas de relajación. La práctica de mindfulness, meditación, fantasías guiadas, ejercicios de respiración y yoga son algunas de las técnicas que hacen sentirnos mejor a la hora de dormir. Anímate, en internet hay muchos tutoriales que no son difíciles de seguir. Ah, si te gusta la música, esta también tiene un gran poder relajante, siempre que no sea estridente, por supuesto.
  6. Ir al médico si hay sospecha de que las pesadillas frecuentes tienen relación con otro trastorno.

Vigilar el descanso es una prioridad entre todas las personas que quieren aprovechar al máximo sus días. La pregunta de por qué tengo pesadillas constantemente surge precisamente por la conciencia de que la salud es un bien que tenemos que cuidar como el mayor de entre todos para que la vida no se convierta en un mal sueño.