Colecho: compartir cama con nuestros hijos

Beneficios de dormir en colecho con nuestros hijos

Saber qué es el colecho y qué beneficios tiene ayuda a la adquisición de un apego saludable durante el período de crianza. Si bien durante muchos años cualquier forma de colecho se desestimaba por el riesgo de perjudicar la propia autonomía de los críos o afianzar en exceso aquellos miedos evolutivos propios de la edad infantil, el colecho ha vuelto a considerarse una excelente práctica que confiere seguridad y confianza en los menores.

Qué es colecho

Para saber qué es el colecho o cama familiar debemos hacer referencia al concepto de apego como vínculo afectivo que establecen los individuos. El apego surge aproximadamente durante el primer año de vida y se establece mediante acciones de los cuidadores a los bebés cuya finalidad es proporcionar protección y apoyo en momentos de amenaza. Si los niños perciben que estos sentimientos de seguridad proporcionados son inconstantes, inconsistentes o incluso ausentes, el déficit de apego marcará el carácter infantil y la posterior época adulta.

Las personas que han crecido en situaciones de déficit de apego o apego inexistente experimentan dificultades para establecer vínculos sanos y seguros, mantienen una percepción del mundo como un lugar peligroso en el que debe primar la desconfianza, padecen de una baja autoestima e incluso son personas más susceptibles de contraer enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad generalizada.

Aunque dormir en colecho es positivo para afianzar los vínculos de los niños y niñas con sus padres o cuidadores, es fundamental establecer desde el principio los escenarios y límites relativos a la frecuencia temporal en los que se vaya a dar tanto a los peques como a la pareja con quien compartimos la cama.

Beneficios del colecho

En el colecho los bebés duermen con sus progenitores. Pueden compartir cama, dormir en camas continuas o en cunas acopladas a la cama matrimonial. Como ya hemos mencionado, además de mejorar los vínculos afectivos entre sus padres y sus bebés, se dan con el colecho beneficios de otro tipo:

  • Sincroniza los ciclos de sueño de padres y bebés por lo que se evitan despertares nocturnos.
  • Beneficia la lactancia.
  • Reduce el riesgo de que el bebé sufra hipoglucemia.
  • Disminuye los llantos frecuentes.

Dormir con vuestro bebé es una experiencia inolvidable que tiene muchas más ventajas que inconvenientes. Para practicar el colecho de forma segura y proteger de la mejor manera el colchón en el que duerme toda la familia, es recomendable el uso de fundas de colchones. Otras precauciones que debes tener en cuenta es que no debes practicar colecho si fumas frecuentemente, tomas medicamentos para dormir o tu cansancio es muy elevado.

En cuanto a niños y niñas de mayor edad, dormir en colecho también es muy beneficioso en algunas situaciones específicas. Por ejemplo, tras el nacimiento de un hermano o hermana, los niños pueden experimentar muchos sentimientos negativos por el desplazamiento de la atención al nuevo ser. Incluir a toda la familia en colecho y dar a todos los miembros la misma relevancia a la hora de dormir minimiza el impacto negativo de la desatención emocional.

De la misma manera, otros acontecimientos estresantes en la vida familiar como accidentes, divorcios, hospitalización de los padres, muerte de los abuelos, etc. pueden impactar con cierta intensidad en la salud emocional y mental de los niños y manifestarse a través de pesadillas, miedos intensos impropios para la edad o trastorno de ansiedad por separación que interfieran gravemente en el desarrollo emocional, escolar y social de los niños. El colecho aquí proporciona un espacio de seguridad compartida que facilitará la integración de las experiencias negativas con otras positivas generadas en común. El momento de ir a la cama en colecho es ideal para contar cuentos a través de cuyos personajes toda la familia puede buscar aquellas identificaciones que les sirvan para expresar sentimientos negativos que de otra manera se guardarían o emergerían posteriormente en forma de conflicto.

Otras situaciones no tan estresantes pero que sí tienen un importante peso en su desarrollo son los cambios de residencia y colegio o las enfermedades infantiles que les relega a la cama durante muchas horas en soledad, por lo que el colecho al final del día les va a reportar la cercanía que en ese momento necesitan más que cuando están sanos.

Colecho hasta cuándo

En efecto, el colecho no puede ser una práctica continua ni una excusa para no afrontar la posible existencia de una problemática dentro de la pareja. Las situaciones de vulnerabilidad en las que es positivo ejercer el colecho han de estar muy delimitadas. Bajo ningún concepto estos momentos de fragilidad han de perpetuarse porque corremos el riesgo de hacer a nuestros hijos demasiado dependientes e incapaces de resolver conflictos y dificultades por ellos mismos.

Si te preguntas sobre hasta cuándo mantener el colecho, lo mejor es informarse con nuestro pediatra o psicólogo infantil sobre cuáles son las edades prototípicas en las que aparecen ciertos fenómenos normales como las pesadillas, terrores nocturnos o miedo a la oscuridad y negociar con los más pequeños la frecuencia y el contexto en los que practicar el colecho y cuándo no es posible realizarlo. De esta manera, se fomenta la independencia y se evita la asociación de la llegada del sueño con la presencia de un cuidador.

De hecho, no hay ninguna edad específica para abandonar el colecho ya que  todo depende del número de hermanos y el ritmo familiar, pero esta se estima en torno a los 5 años, edad en la que es importante no instaurar condicionamientos que puedan perjudicar su autonomía a la hora de quedarse dormidos.

Esta práctica ha resultado ser muy efectiva en el tratamiento de ciertos trastornos infantiles e incluso como herramienta para la expresión emocional de los niños. Sin embargo, conocer qué es el colecho y qué beneficios tiene se hace imprescindible si no se quiere fomentar una excesiva dependencia que perjudique  el crecimiento y la estabilidad emocional de los más pequeños y el resto de la familia.