¿Dormir juntos o separados?

¿Dormir en pareja, o separados?

Dormir juntos o separados, es una cuestión que muchas parejas se han planteado alguna vez. De hecho, son más numerosas de los que pensamos las parejas que ya han optado por dormir en camas separadas e incluso en dormitorios diferentes. Las razones son tan variadas como amplias pueden ser las decisiones tomadas en común por dos personas que conviven. A pesar de que este hecho parece en principio chocante y de relaciones mal avenidas, ¿qué es lo más adecuado, dormir juntos o separados?

Dormir juntos

Aunque los solteros y solteras empedernidos aseguran que no hay nada como dormir en solitario porque nadie va a robarles ni el espacio ni el edredón, hay bastantes factores psicofisiológicos que indican que compartir cama es beneficioso. Pero antes de entrar en ellos, hagamos un repaso sobre la historia de compartir cama, porque hace tiempo no fue como la conocemos ahora.

Como habrás visto en las películas de época, los reyes y las personas de alta sociedad no dormían juntas. Se consideraba algo de las clases populares y humildes, que no tenían suficientes bienes económicos como para tener una casa grande con habitaciones separadas. Esto cambió en el siglo XIX, la época del Romanticismo, que trajo la moda de compartir lecho entre los casados de las clases urbanas. Y desde entonces hasta hoy, momento en el que continuamos adquiriendo un colchón de matrimonio como señal unívoca de que estamos compartiendo sueños, amor y descanso. Eso sí, cuando elijas tu superficie de descanso, ten en cuenta la independencia de lechos de modo que los movimientos ajenos no perturben tu descanso.

Son varias las investigaciones que han tratado los beneficios de dormir en compañía en la cama. Algunas arrojan resultados contradictorios como para permitir dilucidar qué es lo ideal, si dormir juntos o separados, aunque sí se conocen algunas ventajas por las que merece la pena seguir la moda de nuestros antepasados románticos.

Para empezar, dormir con la persona amada reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés y aumenta la oxitocina, la llamada hormona del amor y la felicidad. La oxitocina nos conecta a los afectos que sentimos por los demás y está vinculada a una reducción de la ansiedad y a un incremento de la calidad del sueño.

Además, se ha monitorizado el sueño de las personas que duermen en pareja en comparación con las que no y se ha encontrado que las primeras tienen mayor intensidad de sueño REM, el cual se vincula con una mejor regulación de las emociones y de consolidación de la memoria. Las personas que reportan estar fuertemente unidas a sus parejas muestran una sincronización en los patrones del sueño, lo que revela la profundidad de su vínculo.

¿En qué se traduce todo esto? Pues en una mayor sensación de seguridad, una mejor conexión afectiva hacia nuestra pareja y hacia las personas que nos rodean y una calidad de sueño más efectiva. En definitiva, un positivo estado del ánimo general.

Dormir separados

Cuando una persona cercana está invitada en una casa que no es la suya y descubre buscando el baño que sus anfitriones ya no comparten dormitorio, salta la duda de si comentarlo como curiosidad o pasarlo por alto como una cuestión que atañe a la intimidad de la pareja. El pensamiento social más generalizado es que hay problemas en la relación pero esto no tiene por qué ser así. Dormir separados también reporta bienestar psicológico y fisiológico.

Por ejemplo, si un miembro de la pareja sufre de apnea, la máquina que le suministra aire en las vías respiratorias y la necesidad de dormir en posición inclinada en una cama articulada puede ser una incomodidad para quien no necesita de estos requerimientos para tener un descanso óptimo.

Y esto por no hablar de los temidos ronquidos. ¿Hay algo que impida más dormir a gusto que este sonoro resuello al que muchos llaman “respiración fuerte”? Por no decir quien padece de insomnio y no para de dar vueltas en la cama. En estos casos se puede optar por dormir con tapones o hacer uso de técnicas de relajación para dormir, respectivamente. No obstante, dormir separados puede ser una solución muy efectiva en estas situaciones.

Sin embargo, no hace falta ir tan lejos en los motivos que conduzcan a dormir en habitaciones separadas. Hay rutinas como leer en la cama antes de apagar la luz o acostarse mucho más tarde, que pueden incordiar a quien nos acompaña en nuestra vida.

Dormir abrazados en pareja

Como cualquier actividad humana, dormir es una cuestión de gustos. Hay quien prefiere dormir acompañado, pero necesita su espacio e incluso volverse dando la espalda para conciliar el sueño mientras que hay quien no podría hacerlo de no estar acurrucado y abrazado a su compañero o compañera.

Dormir abrazados en pareja es una oportunidad para revivir sensaciones de bienestar y seguridad que todos los humanos necesitamos desde que somos bebés. El apego es una necesidad vital que necesitamos toda la vida como lo demuestra un abrazo o un beso a nuestros seres queridos. De esta manera, si no os agobia dormir abrazados en pareja, esta es una estupenda oportunidad de sentir la seguridad de un espacio tan íntimo como el que solo vosotros podéis construir juntos.

Según los psicólogos, una buena manera de focalizar nuestra mente en aspectos positivos es rememorar al final del día cinco vivencias agradables y satisfactorias que hayamos podido tener. ¿Por qué no hacer este ejercicio práctico compartiéndolas en común? Ah, eso sí, de la misma manera recuerda este dato importante: las discusiones, fuera del dormitorio. En la cama, solo abrazos.

Después de algunos datos científicos hay quien de manera totalmente intuitiva asegura que las ventajas psicológicas que obtenemos de dormir en contacto con quien amamos están por encima de las incomodidades físicas que esto pueda suponer. En conclusión, dormir en pareja, juntos o separados se trata más de una cuestión de intenciones y de amor que solo la pareja puede elaborar.