Protocolos de cambios posturales

Protocolos de cambios de posturas en pacientes encamados

Los cambios posturales en pacientes encamados son los cambios de posición que se realizan en personas cuya movilidad se encuentra limitada. Esto es necesario porque estas personas no pueden notar la presión en las zonas de apoyo o la sienten pero no pueden moverse para aliviar la incomodidad que esta produce. Llevar a cabo estos cambios evita la formación de úlceras, favorece el riego sanguíneo y son imprescindibles para mantener una adecuada higiene. Conoce a continuación un poco más sobre la importancia de alternar posiciones del cuerpo que mantengan la salud del enfermo encamado.

Cambios posturales en la cama

Los cambios posturales en la cama son vitales para la pronta recuperación de las personas convalecientes y contribuyen al buen estado físico y psicológico de aquellas con movilidad reducida. De hecho, voltear a un paciente en una cama cada 2 o 3 horas hará que la circulación sanguínea fluya y la piel se mantenga saludable, además de prevenir escaras o también llamadas úlceras por presión o úlceras de decúbito.

Evitar las escaras es el gran caballo de batalla para las personas que cuidan pacientes encamados y esto se evita gracias a los cambios posturales en la cama. Estas úlceras por presión o úlceras de decúbito son lesiones en la piel y el tejido inferior que se dan tras un prolongado contacto de la piel con la superficie de la cama. Se suelen manifestar en aquellas partes en las que esta recubre las zonas óseas de talones, tobillos, codos, caderas y coxis. Por ello, las movilizaciones son una buena oportunidad para, además de aliviar las zonas que han estado bajo presión, revisar áreas de la piel donde puedan aparecer enrojecimiento y llagas. Asimismo, es conveniente hacer una revisión del estado de la piel para asegurarnos de su adecuada hidratación e higiene.

Con el objeto de evitar la aparición de úlceras también es fundamental llevar una dieta equilibrada y rica en proteínas y vitaminas, procedentes de pescados, huevos, carnes, cereales, frutas y verduras frescas, todo ello cocinado con un bajo contenido en sal para evitar la acumulación de líquidos en el organismo. En este sentido, es importante que las personas que estén encamadas beban bastante líquido a diario, entre 1,5 litro y 2 litros de agua diarios, lo cual va a facilitar la digestión y coadyuvará al abastecimiento de nutrientes a las células. En la medida de lo posible, y teniendo en cuenta el estado del paciente, pueden realizarse ejercicios suaves como estiramientos o paseos si se tiene suficiente movilidad de forma autónoma.

¿Pero cuál es el protocolo de cambios posturales en pacientes encamados?

Cambios posturales del paciente encamado

Lo primero que se debe hacer para acometer los cambios posturales del paciente encamado es informarle de cómo se va a acometer el movimiento, hacia qué lado y animarle a que ayude a realizar la maniobra si es que está capacitado para ello. Ayudarse de almohadas taloneras aliviará la presión sobre esta zona y prevendrá de las temidas rozaduras por presión.

Los cambios posturales del paciente encamado encaminados a aliviar la presión corporal han de realizarse, como hemos comentado anteriormente, cada 2 o 3 horas y alternando la colocación lateral (izquierda-derecha), la posición boca arriba (o supino) y la postura semisentada o Fowler. Por otra parte, con las personas capaces de permanecer sentadas, estos se harán cada hora. Sin duda, disponer de camas articuladas favorecerá enormemente todas las movilizaciones, evitará el uso excesivo de almohadas o cojines y su resultado final será mucho más ergonómico.

  • Cuando coloquemos al enfermo decúbito supino o boca arriba, se deberá situar una almohada o cojín debajo de la cabeza para evitar tensión cervical. Asimismo, es recomendable poner una almohada fina y delgada debajo de las rodillas, para evitar que las articulaciones se encajen. De la misma manera, para que los pies no queden demasiado extendidos, se puede situar un cojín al final de los mismos.
  • Ponemos a la persona semisentada de forma que su espalda se encuentre en un ángulo de entre 45°- 60° respecto al eje horizontal del suelo. Esta postura, que se denomina Fowler utiliza una almohada bajo las rodillas para que las piernas queden ligeramente flexionadas y las articulaciones no sufran. Las ventajas de una cama articulada aquí son claras, pues podemos elevar el cabecero de la cama y las extremidades inferiores.
  • Otro cambio se denomina decúbito lateral, en la que se alternan los costados izquierdo y derecho. Una vez más, es conveniente colocar una almohada bajo la cabeza y otra tras la espalda para que el cuerpo quede apoyado en una ligera inclinación sin que haya tensiones innecesarias. Otra recomendación que es sumamente reconfortante en esta posición es flexionar ligeramente la pierna superior y colocar un cojín o almohada delgada entre las piernas para que la presión de esta pierna no interfiera en la circulación sanguínea de la inferior. Por último, los pies situados en ángulo recto previenen la flexión plantar.

Conocer los cambios posturales en pacientes encamados es fundamental para acelerar la recuperación del paciente, aportar una sensación subjetiva de bienestar que promueva su interés en la realización de actividades que mejoren su calidad de vida.

Además de estos protocolos de cambios de posturas conviene observar la higiene y la hidratación de la piel así como vigilar aquellas zonas que suelen humedecerse para evitar la formación de hongos. De la misma manera y, teniendo en cuenta el estado de salud del paciente, se le animará a practicar ejercicios activos, realizados de manera autónoma, o ejercicios pasivos, los cuales han de ser realizados por su cuidador como prevención al anquilosamiento y entrenamiento continuo para la movilidad.