Las posiciones del paciente acostado

Posiciones anatómicas básicas del paciente acostado

¿Cuáles son las posturas anatómicas básicas? Son todas las posiciones convenientes para manejar a un paciente que se encuentra en una camilla, cama o mesa de exploraciones o para evitar úlceras por presión de enfermos que precisan cuidados especiales. Trendelenburg, Fowler o supina son algunas de las posiciones anatómicas básicas para pacientes acostados. Te contamos en qué consisten y cuál es su finalidad.

Posición Trendelenburg

La posición Trendelenburg consiste en colocar a la persona en decúbito supino o bocarriba con la cabeza más baja de los pies en una inclinación de 45°. De esta manera, se aprovecha la gravedad y la sangre retorna hacia el corazón a través de la vena cava inferior.

Los efectos fisiológicos de la postura Trendelenburg son un descenso de la presión arterial en las extremidades inferiores y un aumento de la misma en la zona craneal. Debido a ello, esta postura es conveniente para enfermos que han sufrido una lipotimia, desmayo, conmociones, evitar cefaleas después de una punción lumbar o que padecen falta de riego sanguíneo cerebral.

Existe una variante de esta posición llamada de Trendenleburg invertida o posición de Morestin, en la que asimismo el cuerpo se halla en decúbito supino en un plano de  45° pero con la cabeza más alta que los pies de manera que se disminuya el riego sanguíneo en la cabeza, brazos y manos. Está indicada para personas con hernia de hiato y problemas respiratorios, pero sobre todo es muy recomendable para que los pacientes acostados realicen actividades como ver la televisión o leer, ya que la situación semi incorporada sitúa la vista a la altura de la televisión o del libro y no se fuerza la espalda o el cuello.

Posición de Fowler

La posición de Fowler es una postura en la que el paciente está situado en decúbito supino pero semisentado. Para ello son de gran utilidad los somieres articulados, el cabecero, en este tipo de camas, ha de levantarse unos 50 cms, de manera que la espalda sobre la cama forme un ángulo de 50°.

Asimismo, las piernas están ligeramente semiflexionadas, por lo que necesitaremos bajar los pies de la cama o colocar un cojín o almohada debajo de las rodillas. Los pies también necesitan ser colocados en flexión dorsal o dorsiflexión, movimiento que reduce el ángulo entre el pie y la pierna en el cual los dedos del pie se acercan a la espinilla.

En un plano fisiológico, esta posición relaja los músculos abdominales, reduce la presión craneal y facilita la respiración. La postura de Fowler fomenta la expansión del tórax y por esta razón se utiliza en patologías respiratorias como la enfermedad obstructiva crónica (EPOC), enfisema, asma, bronquitis crónica o con personas con problemas cardíacos. En actividades médicas se utiliza en las exploraciones de cabeza, ojos, cuello, oídos, cuello, oído, nariz, garganta y pecho. En las mujeres que acaban de pasar por un parto se utiliza para favorecer el drenaje uterino.

Para facilitar la comodidad de esta postura se pueden poner almohadas detrás del cuello y los hombros, tras la zona lumbar, debajo de los antebrazos y las manos para evitar la tensión y mejorar su sostén, bajo los muslos y a los lados de los mismos y debajo de los tobillos para favorecer la elevación de los talones.

Asimismo, la llamada posición de Fowler modificada es una versión parecida a la original para enfermos cardíacos que necesitan que mejorar la circulación de retorno. En ella se levantan las manos para que estén más altas que los codos para lo que es posible servirse de una mesa, por ejemplo.

Posición semifowler

Como hemos mencionado antes, existen varias versiones de la posición Fowler, como la postura de Fowler alta, en la que la posición de la cabecera de la cama está inclinada 90° y la posición semifowler, similar a la Fowler pero con la cabeza menos elevada y cuya inclinación se encuentra entre 30° y 45°.

Para conseguirla se ha de elevar la cabeza unos 25-40 cm y mantener las piernas extendidas a 90° aunque se puede colocar una almohada debajo de las rodillas para evitar su bloqueo. Esta posición es idónea para casos en los que es necesario recibir alimentación a través de una sonda.

Posición supina

La posición supina, también llamada decúbito supino o decúbito dorsal es la postura en la que el cuerpo se halla tumbado boca arriba de forma paralela al suelo. Los brazos permanecen pegados al cuerpo y las piernas juntas y extendidas. El cuello está en posición neutra y la mirada se dirige al techo. Para disminuir la tensión se recomienda colocar bajo la cabeza y las rodillas una almohada.

Esta postura facilita la expansión pulmonar, la visibilidad en las exploraciones médicas y es la posición más frecuente que adoptan los pacientes. Se suele recomendar para enfermos con lesiones de espalda y es importante alternar su uso con otras posturas de modo que se eviten las úlceras por presión en el talón o sacro. De la misma manera, se ha de vigilar la alineación del cuerpo en su utilización y prestar especial atención a su adopción en personas obesas, ya que puede producir comprensiones de la vena cava.

Conocer cuáles son las posturas anatómicas básicas y saber cómo sacarles el máximo partido gracias a una cama articulada son condiciones imprescindibles para una eficaz recuperación y una mejora de la calidad de vida de las personas enfermas.