Por qué da tortícolis y cómo remediarlo

Por qué da tortícolis y qué remedios podemos aplicar

¿Sabes por qué da la tortícolis y cómo remediarlo? Esta afección, tan común como incómoda y dolorosa, afecta a muchas personas por causas muy diversas. Una mala postura, el estrés o una almohada inadecuada son algunas de las situaciones que nos pueden producir esta contracción muscular prolongada por la que el cuello se mantiene rígido y resulta imposible girarlo para atender a alguien que nos habla o para conducir. La buena noticia, la tortícolis se puede prevenir fácilmente y sin grandes esfuerzos.

Qué es la tortícolis

La tortícolis se produce por una contractura de los músculos del cuello, normalmente el esternocleidomastoideo aunque también se pueden ver afectados y producir dolor otros como el trapecio, los escalenos y el angular. De hecho, su curioso nombre, que da lugar a tanta confusión entre los hablantes de español, proviene del latín tortus, torcido y collis, cuello. El síntoma principal es la rigidez y el dolor, pero también puede ir acompañada de mareos y dolor de cabeza.

Hay varios tipos de tortícolis:

  1. Tortícolis habitual, se produce por varias causas:
  • Movimientos bruscos.
  • Exposición continuada al frío y a cambios bruscos de temperatura.
  • Infección bacteriana o vírica. Algunos niños y niñas sufren de tortícolis por la inflamación de los ganglios linfáticos, pero esta remite cuando desaparece la infección.
  • Estados de ansiedad generalizada.
  • Traumatismos, como los que ocurren después de un accidente de tráfico, especialmente por un alcance posterior.
  • Mala postura. A veces no somos conscientes de lo que supone hacer cierto tipo de esfuerzos posturales, como las que se realizan por un uso intensivo de las nuevas tecnologías o sostener el teléfono con la oreja y el hombro mientras se realiza otra tarea. Otro tipo de tortícolis provocada por una mala posición del cuello es típica en niños estrábicos, para alejar el campo de visión de la visión doble.

Asimismo, tampoco se le suele dar demasiada importancia a la almohada, nos acostumbramos a una y ya está, sin valorar si es demasiado alta o demasiada baja. En este sentido, es aconsejable dormir con una almohada cervical que tenga un tamaño adecuado para tu fisonomía, amoldándose al cuello y a la cabeza, manteniendo la columna alineada de manera que los músculos no permanezcan en tensión durante horas.

  1. Tortícolis espasmódica o distonía cervical. Los músculos del cuello se contraen de forma involuntaria y el cuello se tuerce hacia un lado, también hacia atrás o hacia adelante. Este tipo de afección tiene un considerable componente genético.
  2. Tortícolis del lactante. Ocurre por la postura del bebé antes de nacer en el vientre de la madre o por un parto complicado. Si ves que tu bebé tiene la cabeza muy torcida, no te inquietes. No les duele y los síntomas se pasan con unos estiramientos.
  3. Tortícolis idopática, cuyo origen es desconocido.

Hay que diferenciar entre otros dos tipos de problemas que afectan al cuello de la tortícolis. Estos son la cervicalgia, dolor que baja por la columna vertebral y el esguince cervical, distensión o desgarro de los ligamentos que afecta también a los músculos incluso a las vértebras que también se denomina latigazo cervical.

Remedios para la tortícolis

Como ya sabes, el mejor remedio para la tortícolis es la prevención. Insistimos, vigila tu higiene postural y utiliza una almohada cervical para prevenir malas posiciones. Practica estiramientos con regularidad sobre todo cuando en el trabajo notes sobrecarga y en invierno, fortalece la zona con ejercicios suaves, protege el cuello con pañuelos y bufandas para evitar la contracción muscular por el frío o las diferencias térmicas.

Pero si desgraciadamente tienes tortícolis, hay varios consejos efectivos que puedes seguir:

  • Aplicar calor local al menos dos veces al día y reposo relativo de 48 a 72 horas.
  • Masajes para reducir la contractura, punción seca, infrarrojos, ultrasonido y electroterapia son algunas de las técnicas que se emplean para reducir las contracturas del cuello.
  • Collarín. En casos muy contados, el traumátologo puede recomendarlo, aunque no es recomendable la mayor parte de las veces porque la inmovilidad total debilita los músculos de la zona, algo muy perjudicial para su recuperación y que puede convertir la tortícolis en un problema de salud recurrente.
  • Comer alimentos ricos en magnesio (carne, marisco y frutos secos) o tomarlo a través de suplementos es beneficioso para regular la función de los músculos, tejidos, huesos y circulación sanguínea.

Por supuesto, es necesario acudir al médico si la tortícolis no remite en tres días, especialmente si sabemos que se debe a un traumatismo. Asimismo, si el dolor se extiende por los brazos, ya que esto sería un síntoma de una afección nerviosa. De la misma manera, en caso de que la tortícolis esté acompañada de cefaleas, vértigos, acúfenos (ruidos o pitidos en los oídos), mareos y naúseas porque eso significa que hay un déficit de riego sanguíneo al cerebro.

¿Aún piensas que el dolor no se puede evitar? Conocer por qué da la tortícolis y cómo remediarla es una simple cuestión de prestar atención a cómo son nuestros hábitos a la hora de dormir o trabajar y poner remedio todas aquellas costumbres que nos estén perjudicando.